Pocos lo saben, pero el trazado de Pontevedra no es casual: cuando se diseñó el pueblo, a fines del siglo XIX, se tomó como modelo la ciudad de París.
Por eso caminar por sus calles rectas y encontrarse con nombres como “De Roma” o “De los Franceses” tiene un sentido: fueron bautizadas así para homenajear a los primeros pobladores, muchos de ellos extranjeros.
Esta entrada propone un recorrido a pie, empezando por la zona céntrica y siguiendo las líneas que ordenan el casco urbano.
Es un plan de cercanía ideal para una mañana de sol: sin apuro, mirando fachadas, plazas y el ritmo tranquilo de una localidad que conserva aire de pueblo dentro del Gran Buenos Aires.
